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0 comentarios viernes 1 de junio de 2007



De la Revista Sangre y Cenizas No. 11


SIETE VIDAS TIENE UN GATO





Manuel Cristhian Jacome Berrueco
Para realizar el siguiente experimento se necesitan: un gato, una caja, un emisor radioactivo aleatorio, un detector de partículas, un martillo y un frasco conteniendo veneno. Con estos elementos, el físico Erwin Schrödinger planteó en 1935 una experiencia imaginaria.

Dentro de la caja se coloca el gato, la fuente radioactiva, el detector, el martillo y el frasco de veneno. Todo se dispone de tal modo que si se produce la emisión de una partícula, ésta activa un detector que, a su vez, hace que el martillo caiga sobre el recipiente de vidrio liberando el veneno. Hay 50% de probabilidades de que la partícula sea emitida y otro 50% de que no lo sea, de esta manera si se cumple el proceso el gato muere. En caso contrario vive y para averiguar el resultado es preciso abrir la caja. Para nosotros ¿qué ha ocurrido allí adentro? obviamente el gato estará vivo o muerto.

NO para los físicos cuánticos. Según ellos, las dos posibilidades solapadas han originado lo que se llama una “superposición de estados”. En el interior de la caja hay, en forma potencial, dos emisores, dos detectores, dos martillos, dos frascos y dos gatos.

Y lo que afirma la cuántica es que al abrir la tapa –y sólo entonces- y observar lo sucedido, es cuando dicha función de onda se colapsa y solo una de las dos posibilidades emerge en el mundo “Real”. ¿Y si no observáramos el interior de la caja? el gato y todo lo demás se hallaría en una especie de limbo, en un mundo cuántico indefinido fuera aún de la existencia.


Pero ¿Producirá los mismos efectos un aparato de registro tal como una cámara fotográfica? No (aseguró en 1961 el físico de origen húngaro Eugene Wigner). “Es la entrada de impresión en nuestra conciencia lo que colapsa la función de onda, pues ella modifica nuestra evaluación de las probabilidades, según la impresión que esperamos recibir en el futuro.

En Física Cuántica, el ser consciente tiene un papel diferente al de un aparato de “medición inanimado” como una cámara fotográfica. Wigner, sugiere que en lugar del gato, dentro de la caja se encuentre una persona. El resto del experimento sigue tal cual, sólo que al levantar la tapa, Wigner encuentra a un amigo.

El amigo de Wigner no tiene ninguna conciencia de haber pasado por ese estado dual Vivo/Muerto, no tiene ni idea de que se había convertido en una función de onda que se colapsará cuando el experimentador abra la caja, es Wigner quien obliga al Universo a decidirse entre uno de los dos estados, ¿Y el amigo? ¿Dónde queda su libertad de elección si Wigner, se la va a imponer unos minutos después?

La paradoja de Schrödinger es un buen ejemplo de uno de los pilares de la interpretación de la mecánica cuántica: el observador (persona) es tan importante como el sistema al que observa (la muerte). Sin él, el sistema está indefinido entre cualquiera de las situaciones posibles. Esta visión del mundo de la teoría cuántica está profundamente conectada con la “interpretación de los muchos mundos”, según la cual cada observación de la caja provoca la formación de dos mundos paralelos, uno en el que el gato está vivo y otro en el que el gato está muerto.

Según dicha interpretación cada instante se genera un número infinito de tales universos. Una de las numerosas novelas que tratan sobre mundos paralelos es “La llegada de los Gatos Cuánticos”, de Frederik Pohl; otra es Cronopaisaje de Gregory Benford que ahonda notablemente en este tema y cómo el observador colapsa el universo a uno o a otro estado según sus acciones.

En los últimos años el australiano Greg Egan ha retomado el tema con su metafísica habitual, en Cuarentena donde se describe cómo una serie de experimentos podría llevar a que un ser humano manipulase el mundo que lo rodea. Así que a pesar del cientificismo, individualismo, subjetivismo e intelectualismo con los que convivimos, el tema de la muerte es indudablemente uno de los más exquisitos que podemos tener. Así que la pregunta sería una vez más ¿qué es en realidad la muerte? sólo un concepto para poder explicar un fenómeno puramente natural, o mejor aún la apertura a un nuevo mundo en el cual no se sabe ni si quiera que exista el concepto de Muerte como tal.

2 comentarios lunes 28 de mayo de 2007


De Sangre y Cenizas No. 10 Segunda Parte de la Muerte año 2004


Reyna P. Grifaldo
Jaime cuenta con un brillo en la mirada, como si se imaginara aquellos años, que el embrión del Clan se desarrolla en 1988 con un grupo de amigos, todos principiantes y con la idea de hacer una banda de heavy metal. Pero no es hasta que en 1990 se consolida la primera alineación, con el anterior vocalista “el innombrable”, Jaime en la guitarra, Víctor en la batería; su primer tocada fue en Jardines de San Mateo, concursaron en Rockotitlán y al principio se fueron a la cabeza de la puntuación y finalmente quedaron en segundo lugar esto fue el trampolín para que pensaran de forma más profunda sobre la banda, es aquí donde la prensa especializada los comienzan a catalogar lo que tocan “como dark agresivo”.

Jaime: Talvez por influencias naturales comenzamos a reflejarlo, en ese entonces escuchábamos The Cure, Bauhaus, Sister of Mercy, pero aun no sabíamos hacia donde inclinarnos, traíamos una fuerte influencia del heavy.

Israel Corbi (el vocalista) el “innombrable” se va e inmediatamente después se graba un acoplado de los finalistas del concurso de Rockotitlán, en ese mismo año, 1993, se graba el primer disco “Sin sentir”, siendo primerizos, luego se va el tecladista y entra Guillermo en 1994, es el primer cambio de integrantes.

J: La banda era intensa, tenía más duendes, hadas, brujas, manejábamos mucho algo de melancolía, temas introspectivos; comenzó a haber vinculo con la gente y eso nos encantaba. Todo comenzaba muy bien hasta que viene el tropiezo del “innombrable” que como las chachas se va, deja la banda sin avisar con varios compromisos encima y nos detuvimos un año.

Durante este lapso se da la búsqueda titánica de vocalista por parte de la banda y curiosamente Hugo fue el primer vocalista que aduicionó “y nos gustó, pero queríamos seguir buscando”.

Hugo: Cuando me marcaron yo dije: estos están bien locos, yo audicioné hace un año, y entre mi pense ¡Han de tener mucho tiempo! ¡No tienen nada que hacer!

Las letras corren por parte del “innombrable” y Jaime. El nombre de la banda es un concepto que trata de agrupar la idea de un grupo de personas con un fin en común, el concepto está pensado no solo por ellos como integrantes de la banda, sino en la gente vinculada con la banda en los conciertos, en la parte visual como Martir, en la cultural como Carlos Limón.

Guillermo: Nos gusta invitar a gente que hace arte y otras disciplinas, que pueden hacer más grande el concepto del Clan, todos somos el clan desde quien lo escucha, nos oye, participa.

Sobre su currículo personal ellos responden.
J: Soy guitarrista por accidente, simplemente me gustó como se veía un guitarrista con el instrumento en las manos y empecé a tocar sin saber nada de música y tome clases de guitarra por dos años lo demás ha sido trabajo autodidacta con revistas y libros

Víctor: Nunca he tomado clases de batería, me hice baterista desde muy chico, todo lo que sé, es por escuchar algún baterista en una cinta o verlo en un escenario, eso ha sido la única escuela que he tenido

H: Cuando era niño jugaba a tocar y comencé con la guitarra, ahora estudio educación musical en la Escuela Nacional de Música, me dedico a la docencia desde hace unos años y tengo un proyecto solista.
J: Hugo es nuestro maestro junto con Lucas

G: Yo empecé autodidacta, de chico estudie piano, después estuve en la Superior de Música, pero la retroalimentación de lo que he visto, escuchado y conocido es lo que nos a llevado a hacer lo que hacemos. También tengo otros proyectos que se están cocinando.

Lucas: Estudié desde los nueve años iniciación musical, guitarra, piano, participé con la marimba en una pequeña orquesta infantil, en la secundaria toqué en una banda que se llamaba Penumbra y estuvimos en la batalla de las bandas de Rockotitlan, en la misma en que tocó el Clan hace muchos años y ahí fue donde agarre la onda con el rock dark. Penumbra era muy oscura y ahí comencé a cantar, estudié un tiempo en la Superior de Música, pero me salí, después fui a Estados Unidos, toque con una banda dark y ahí empecé a tocar el bajo. Además tengo otro proyecto que se llama Tack.

Primer Material “Sin sentir” 1994
J: Fue un disco quizá limitado porque se hizo con pocos recursos, pero muy honesto, una propuesta rara, un concepto muy energético, con mucha intensidad, algo introspectivo, pero no como queríamos, faltaba desarrollarlo más, fue un disco que nos ayudó mucho.

Segundo “Sigue soplando el ánima” 1998
J: Este disco fue un avance tremendo porque existía gente que se sentía identificada con la banda, musicalmente estaba mejor elaborado, producido y con mejores letras, temas profundos y maduros.

G: Este material buscó conservar la esencia que tenía la banda en el primer material.

Disco en vivo
J: Se pretende recapitular un poco lo que se hizo, tratamos de plasmar esa energía que mostramos en el escenario en un CD, el vínculo con la gente, esa retroalimentación de ver al público cantando, ese ambiente especial, que a muchos les gusta más el Clan en vivo que en CD.

G: En vivo es como vivir un poquito en otro mundo, toda esa fantasía que se manejó en los materiales, queremos plasmarlo y hacerlo sentir.


¿Cada uno de ustedes le pone un toque, un ingrediente, un sabor al Clan, me gustaría que me dijeran que es lo que le aportan al Clan?
G: Siempre he pensado que yo aporto el color, aunque sea en tonos fríos al concepto musical, buscar cadencias a todo esto que la banda refleja por sí misma y un poco de lírica.

L: Los bajos ya estaban escritos cuando yo llegué, pero estoy haciendo cosas nuevas, trato de divertirme tocándolos, me gusta la idea de darle trinitos y figuras a los bajos, cosas que no estaban en el bajo original, tan solo por diversión.

J: Yo pues... ¡Volumen! Porque siempre me piden que le baje..., trato de buscarle el sentido a la canción y de reflejarlo en lo que toco, trato de que la guitarra acompañe la canción para que se genere la atmósfera propicia para la canción.

V: En mi caso yo siempre trato de meter baterías muy ponchadas, no atascadas y agresivas, pero todas mis influencias se basan en el heavy de mi época: Kizz, Ozzy Ousborn, Iron Maiden, por ejemplo si la rola es más ruda busco que la base rítmica junto con el bajo sean más agresivos, todo depende de lo que se este tocando.

H: Pues no se si lo logro, pero trato de darle dicción, fonética, interpretación, musicalidad y busco sembrarle a la gente esa energía cinética que genera movimiento y que la voz tenga ese primer plano de poder hacer entender a las personas lo que quiere decir la canción de una manera abstracta.

¿Qué fué lo que motivo a la banda a tomar ese gran receso?
El clan tomó un receso de más de cuatro años, mientras tanto la escena en México cambió y creció, pero hoy regresan para grabar un disco en vivo producto de las tocadas que anuncian su retorno.
V: Normalmente ensayábamos de lunes a viernes durante nueve años, eso llegó a crear cierto rose con la vida personal, había ocasiones en las que faltaba uno de nosotros poque se peleaba con su novia por el gran motivo de “falta de tiempo”. En ese entonces ya no había el mismo gusto por ir a ensayar, llego el momento en que la banda ya no aguantaba en ninguno de los sentidos, se tocaba más por compromiso y el Clan toca por gusto

No todos los rockeros aceptan que su carrera comenzó con un sueño adolescente “lo que pretendíamos era ser estrellas de rock”, reconoce Jaime. Sin embargo hoy se trata de una banda más adulta, que no espera las mieles del éxito industrial, más bien el placer de hacer rock, que los críticos de principios de los noventas llamaron “dark agresivo”.
J: El Clan inicia queriendo hacer música, sin embargo ya entrados y con el tiempo te vas dando cuenta que los ideales cambian y el tiempo sigue y no perdona, además viene un choque donde te das cuenta que en nuestro país no es como lo vemos en MTV ni Telehit, estamos retrasados en la industria del rok. Ahorita el Clan está en una etapa en la que queremos seguir mostrando la música, ideales que traemos de una forma más simple. El Clan se reúne por la gente, por el hecho de juntarnos y el ritual de tocar en vivo para el público que nos apoyó, siguió y que aún sigue hasta la fecha. Nuestros ideales son seguir creando, tocando, crear, crear,..

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Lisa Gerrard Visitara México el próximo 1 de Junio en el Lunario Del Auditorio Nacional




“De la forma en que yo trabajo, es solamente una historia de mi corazón. Hago mis creaciones con un profundo sentimiento y sensibilidad”
Lisa Gerrard

Inspiración de la Antigüedad
Cuando todo el mundo escuchó el tema Now We Are Free, hubo una gran confusión, al no tener traducción posible, y aunque algunas palabras son entendibles, lo demás no está en ningún idioma; sin embargo, hasta unos brasileños tuvieron la puntada de hacer su traducción al portugués. En su sitio oficial y en varias entrevistas, Lisa explica que el lenguaje usado es el Melisma, una vertiente primitiva de los albores de la expresión humana. Este conocimiento vocal utiliza la técnica de notas trasladadas a sílabas, que en las culturas antiguas se utilizaba para generar un trance hipnótico, para los ritos de iniciación, como en los Misterios Eleusianos, el modo de recitar la Tora en la cultura Hebrea, la recitación de mantras y vedas en la India; los gitanos herederos de esta tradición le llaman en Flamenco “Cante Jondo” o “Profundo”, los muecín encargados de llamar a la oración en el Islam también lo utilizan. En la cultura de las islas del Pacífico, los y las elegidas para cantar los rituales deben contar con un tono e intensidad de voz para exteriorizar lo sagrado de sus cantos. El cristianismo fue influido por los ritos bizantinos, para posteriormente adaptarse a los cantos gregorianos. En el Mesías de Handel, se puede ejemplificar el Melisma. El ingeniero de audio de Lisa comenta, que al utilizar idiomas extraños y otros inteligibles, ha tenido algunas criticas, pero el solo atina mencionar, no importa en que idioma este mientras sientas la música.

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-En rescatar la música medieval, una tradición casi muerta en Europa…
-Adoptados por los góticos y metaleros

Reyna Grifaldo
Aprovechando la más reciente visita de Corvus Corax en esta ciudad, su accesibilidad y calidez con los medios de comunicación, así como su soltura para hablar de su especialidad, la música, los germanos Castus Rabensang y Harmann der Drescher, dedicaron un tiempo considerable para contestar algunas preguntas para el público de la revista Dark, después de ofrecer una conferencia de prensa.

Corvus Corax mantiene un grupo de seguidores diversos y dentro de ellos un número considerable que es parte de la escena oscura.
Corvus Corax: “Cuando nosotros empezamos a tocar música medieval, a principios de los ochenta, nuestros seguidores no eran parte de la escena, debido a que no existía esta conexión actual entre la cultura medieval y lo gótico. Hasta que el grupo Dead Can Dance logró engendrar esta conexión en los noventas, con su quinto disco Aion, y especialmente su canción Saltarello, que reflejó el interés de la banda por la música litúrgica y secular del período que abarca desde la Edad Media hasta principios del Renacimiento. A partir de allí hasta la fecha se han juntado ambos conceptos, y por tanto hemos atraído a tantos fans que son parte de la escena gótica”.

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De la Revista Sangre y Cenizas No. 10

Por: Iván Zdeinert Ferrer

“El hombre tendría que tratar
de transformar la muerte para comprenderla”.
Karl Marx .

Transformar la muerte, separarla, darle nombre y un lugar en nuestras vidas, evitar el dolor, llevarla a otros espacios donde no será un fin, sino un comienzo u otro camino; para el hombre ha sido necesario reconstruirla. Actualmente se han generado nuevos signos y lenguajes en torno a la muerte en el sentido simbólico, dado que el cuerpo carece de una revalorización como instrumento privilegiado de la vida y la muerte, la segunda también es manipulada por el poder opresor como una manera más de controlar a través del miedo.

La muerte mantiene una doble relación con la colectividad y el inconsciente. Con la colectividad se socializa la muerte por la práctica de creencias y ritos. El doble enterramiento, la incineración, la inhumación, la momificación, son medios de negar la existencia de este evento natural, sin el cual sería imposible la vida para la especie humana rodeada de símbolos y ritos tranquilizadores, toda cultura mantiene en sí misma un deseo como esperanza de indestructibilidad y eternidad inconsciente.

Conocer mejor a la muerte es admitir que es necesaria para renovar la vida; las falsas esperanzas, las injusticias (los que mueren temprano, los que mueren mal, los que son matados para aprovecharse de ellos), sus dramas (la separación, la pérdida), los dolores que provoca (la agonía) o los placeres; a fin de prepararse mejor para ellos y no alimentar ilusiones inútiles, o tratar de retardar el inevitable desenlace; esto en beneficio de todos los hombres sin distinción de razas o de clases sociales.

La muerte provoca diversos ritos, algunos similares, otros no tanto, pero todos con un origen y un simbolismo determinado por la cultura que los reproduce. El culto a la muerte tiene y ha tenido gran presencia en México desde la época prehispánica, de una manera distinta a la que concebimos hoy en día.
Paul Kirchhoff creó el término "Mesoamérica" en 1943, definiéndolo como una superárea cultural con límites, composición étnica y rasgos culturales similares, que comprende el centro y sur de México, Guatemala, Belice, El Salvador y algunas porciones territoriales de Honduras, Nicaragua y Costa Rica. Kirchhoff partió de cinco divisiones lingüísticas existentes en la superárea, hizo una comparación de objetos, que van desde un bastón para plantar o unas sandalias con tacones; de costumbres, como guerras para conseguir víctimas y sacrificarlas o beber huesos molidos de algún pariente muerto o el agua con el que se lava el cuerpo del difunto; de edificaciones, etc.
Mesoamérica es sinónimo de la presencia de un nuevo modo de producción, en el que la agricultura y el tributo son básicos y donde se establece una doble explotación: de una clase a otra de la misma sociedad, y de la clase dirigente de una sociedad de pueblos conquistados que le son tributarios, apropiándose así de una parte de la producción y del trabajo ajeno, presente a partir de los olmecas y que se irá extendiendo tanto en tiempo como en espacio a los límites que Paul Kirchhoff marca para el siglo XVI, con sus diversas fases en el desarrollo interno.
Dicha región es una de las seis cunas de civilización temprana de nuestro planeta. Muchos aspectos de las culturas antiguas de Belice, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, parte de Costa Rica y México continúan en el presente y varias de estas invenciones culturales e intercambios se han esparcido a través del mundo.



El orden universal prehispánico se basó en la dualidad vida-muerte, por lo que había que mantener el equilibrio por medio de los rituales y la adoración a los dioses, como el sacrificio humano, en el que se moría para resurgir a la vida.
Los guerreros muertos en combate o sacrificio y las mujeres muertas en parto iban a acompañar al sol; los que tenían una muerte relacionada con el agua y los que morían por un rayo iban al Tlalocan, que era descrito como un lugar de eterno verano; por último, los que morían de forma natural o de enfermedades no relacionadas con el agua llegaban al Mictlán, que era el noveno y último nivel del inframundo.
Para llegar al Mictlán se tenía que pasar por diferentes lugares: la tierra, el río, el lugar en el que ondean las banderas, donde es flechada la gente, el lugar donde se comen los corazones y finalmente el lugar de la obsidiana de los muertos.
Los aztecas practicaban dos clases de ritos funerarios: la cremación y el entierro. Sepultaban sólo a los que morían ahogados, fulminados por un rayo, los enfermos, los hidrópicos y las mujeres muertas en parto. Los grandes personajes eran enterrados de otra manera, con toda solemnidad en cámaras subterráneas, sentados, ricamente vestidos y acompañados de sus armas. Los toltecas practicaban la cremación, los mixtecas y zapotecas hacían tumbas para sus personajes destacados; sólo se depositaban en cuevas a los personajes importantes. La mayoría de los habitantes eran incinerados, las cenizas se colocaban en una vasija con una cuenta de jade, símbolo de la vida y se enterraban dentro de casa.
Contemplando las pinturas en Teotihuacan, la entrada al paraíso o Tlalocan (lugar donde descansan los muertos) es una caverna, que forma la parte inferior de una deidad. Posiblemente este concepto fue heredado a los mexicas quienes también depositaban los restos de los sacrificados en cuevas. Los aztecas reverenciaban a numerosos dioses de la muerte; sin embargo, dos de estas deidades sobresalían: Mictlantecuhtli y la parte femenina, su esposa Mictecacíhuatl, ellos gobernaban juntos sobre el nivel noveno y más profundo del mundo inferior, el Mictlán.
Los dioses de la muerte tenían ayudantes, criaturas como: arañas, escorpiones, cienpies, murciélagos y tecolotes; éstos, como sus mensajeros, los "nueve señores de la noche”, estaban íntimamente asociados con la noche, la muerte y los nueve niveles de los mundos inferiores. La cueva era la entrada a la morada de los muertos para los totonacas, pero no era necesario que fueran enterrados en ella, disponían del yugo, que como instrumento ritual se utilizó para los personajes más importantes como un modelo o símbolo que unía al hombre con la tierra. El yugo está a manera de ofrenda en algunos entierros. En otros casos aparece el monstruo de la tierra, provisto de garras a la manera de Tlaltecuhtli o con entrelaces que reproducen a la serpiente de la tierra.
También para los mixtecos, las cavernas son la entrada al lugar de los muertos, la cueva de Ejutla en la cañada mixteca de Oaxaca es un ejemplo, ahí se localizaron más de 50 entierros al interior de cámaras mortuorias con estructuras rectangulares y celdas circulares asociadas a ofrendas con restos de huesos animales como perros, que al parecer acompañaban al muerto durante el segundo piso, por el paso del río en su viaje al inframundo. Según Heyden, las momias en los entierros en cavernas entre los mixtecas correspondían a sus reyes y señores, acompañados con muchas ofrendas y hasta códices.
En el área maya, los enterramientos humanos en cuevas con frecuencia estaban asociados a la cremación y a la colocación de los restos en ollas. Se habían localizado anteriormente dichas cuevas en el norte de Yucatán, que se suman a los actuales hallazgos en Chiapas entre los ríos Usumacinta y Grijalva, los de Belice y Guatemala, mostrando así una larga tradición de esa costumbre sobre todo para el Clásico, Posclásico y aún con presencia en la Nueva España. El dios maya de la muerte desempeñaba un papel muy importante en aquella región y con frecuencia se le encuentra representado en los tres códices mayas que se conservan; el mundo inferior quiché, Xibalba y sus señores merecieron atención considerable en el Popol Vuh.



En Chichen-Itza, en el Tzompantli se encontraron adornos de cráneos humanos Sobre esta plataforma había una empalizada para ensartar los cráneos de los sacrificados. El cuerpo saliente tiene representaciones de águilas y guerreros que llevan en la mano cabezas humanas, como en Tenochtitlan que atravesaban los cráneos con palos de manera horizontal. “En Monte Albán, las tumbas excavadas suman un total de 153 sobre las laderas de la montaña o en los patios de las construcciones. Las tumbas son de planta rectangular con muros verticales y techos de losas planas. En períodos posteriores se anexaron vestíbulos, nichos, banquetas, escalones, y techos con losas inclinadas. Se muestra gran culto a la muerte, donde parece ser que el culto al dios Murciélago fue definitivo, aunque por las urnas funerarias conocemos más de 18 dioses.
La existencia, desde entonces, de templos y posiblemente de un alineamiento de ellos y de la organización de la gran plaza de Monte Albán, las tumbas excavadas, los danzantes y todo el complejo que representan, la escritura y el calendario, son ya parte de los rasgos característicos de Mesoamérica, muy similares a los olmecas de Veracruz. Los rituales funerarios mostraban la existencia de una región cuya esencia se refiere a la vida, la muerte y la resurrección. Los dioses fueron el emblema de la transformación eterna del universo y del hombre.
La religión mesoamericana en general, en la época prehispánica, se caracterizó por su preocupación por la muerte. Numerosos personajes se concebían como gobernantes del lado oscuro del universo y tenían influencia sobre la noche y las profundidades de la tierra.
“La muerte en Mesoamérica mantenía una incorporación cultural importante, ya que el tiempo, el espacio y la inmortalidad entre las sociedades era parte de la permanencia cultural; mediante la participación ritual del grupo en el culto a la muerte se mantenía el control regulador de la sociedad. Los dioses en Mesoamérica tenían una función social asignada, como los de la muerte (reguladores, dadores de vida, protectores a través de sacrificios), con un tiempo-espacio dentro de la sociedad y una visión diferente de nuestro contexto. Pareciera que actualmente se le está dando a la muerte otro lugar y rasgos similares a los prehispánicos, a través de la apropiación del culto a la Santísima Muerte en diferentes contextos sociales, principalmente porque no es una muerte que quita, que despoja, es una muerte que otorga”.





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